10 de octubre

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No sé en qué momento sucedió, pero cuando me percaté el marcador era de 1 por 0. Yo era la perdedora.

Estaba teniendo un sueño no muy profundo, podía escuchar voces en los cuartos continuos. Mamá y papá habían salido esa noche, papá era abogado y tenía que casar a unos conocidos de la familia ese 10 de octubre.

No recuerdo con certeza, y admito no me gusta recordar esa época, qué hora con exactitud era. Sé que podría ser las 10 u 11 de la noche…

Mi celular empezó a vibrar, vi que era mamá, pero no quise contestar. ¿Porqué la gente tiene esa mala costumbre de interrumpir a mitad de la noche?.

En horas de la mañana de ese 10 de octubre, papá fue a recogerme al colegio, como era habitual, pero algo en ese día era distinto.

Nos fuimos a la casa, vimos televisión juntos (una afición heredada pero nunca la desempeñábamos juntos), tomamos café y continuamos viendo televisión.

Estaban dando una película de vaqueros. A uno de los personajes le preguntaron cuál había sido el mejor y peor día de su vida; el respondió: ‘’cuando mi padres nos abandonó. Mamá dejó de sufrir pero nunca más lo volvimos a ver’’. No sé porqué, 7 años después, aún recuerdo nítidamente ese instante de mi vida.

Como no respondí, el celular de mi hermano empezó a sonar descontroladamente. Yo estaba en un debate si abría los ojos o no.

‘’¿¿¿Qué??? ¿Que a papi le dio un infarto?’’ escuché.

Después de esa frase, no es más que el desarrollo de lo que una niña de 15 años no quiere vivir.

Ese día, ese 10 de octubre perdí a mi padre.

Han sido 7 fuertes años, he aprendido a vivir con su legado, con mi madre que aún lo llora y con un sistema en mi cabeza formado por madurez temprana.

Perder a un padre a temprana edad es crecer en competencia, soltar en segundos y sanar en años. Fui atacada por mis ideologías. Fui vista como un pedazo de propiedad que muchos quisieron arrebatar de mis manos.

Ya no siento su olor, ni su piel ni su voz; pero cada vez que me miro, veo una parte de él reflejada en mí, en mi amor por las letras, en la caridad para con los demás y en la valentía que ruge en mí.

Tuve un padre lleno de defectos, al igual que usted, pero lo quiero por convicción y por mandamiento.

Tardé tres años en aceptar su partida y otros cuantos en hacerme más fuerte.

Ya mi herida no sangra, de vez en cuando lloro y me pongo nostálgica al imaginar tantos momentos en los que la figura paterna es tan indispensable en una vida.

Este 10 de octubre estoy feliz, papá se fue para hacernos fuertes, valoro cada instante que logro amar con intensidad y sinceridad.

IMG_1177MI marcador es de 1-7, año con año llevo la victoria consecutiva. Ya no tengo temor a morir, porque la semilla que hay en mí, germinará siempre.

Te amo pa, tu llama nunca se apagará.

Lula

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