Ni la más bella ni delgada: una novia completa

No fui la novia más bella ni mucho menos la más delgada… pero fui la que siempre quise ser y en ese momento, cuando lo miré a los ojos, supe que estaba viviendo mi verdadera realidad.

Él tampoco fue el hombre del que me enamoré a primera vista… de hecho me enamoré de él como a la veinteava vez que lo vi. Cumplía cada una de las características de la lista del ‘’hombre perfecto’’ que había escrito cuando tenía 16.

El día de mi boda, lloré de emoción, de dolor y de ese sentimiento de dejar mi hogar, el mismo que me había visto crecer, andar en bicicleta, comer sopas de mamá… ese lugar que mis papás habían construido para anidarme.

Lloré porque ya no me levantaría todos los días y vería el rostro de mi madre para tomar café y hablarle de mis ideales. Se estremeció mi alma al saber que ya no vería a mi hermana todos los días y que buscara en mi armario nuevos outfits.

Me dolió. Fui una niña. Pero nunca dudé de la gran decisión.

Cuando mamá me dio mi ramillete, me sentí tan feliz que me fui solita a llorar por quinceava vez, ver el rostro de mi padre en ese ramo de flores que tanto aman las novias, me hizo apreciar ese símbolo más de lo que quería: mi papá estaba ahí, siempre lo estuvo.

No quise una boda pomposa, tampoco la quise grande. Obtuve lo que quería: ser Bárbara. Cada detalle, fue escogido por el impresionante gusto de mi madre. Mi vestido, fue una de las casualidades más simples que haya visto y estaba destinado para ser.

Me casó uno de los mejores amigos de mi papá y mi hermano dio las palabras en la ceremonia.

El tocado que coloqué en mi cabeza, fui obra de una mujer cuyas manos hacen arte y mi maquillaje, puro instinto de mi hermana. Todo era íntimo, no quería a nadie más, quería tomar un poquito de todas las personas que me aman y hacerlos parte de mi felicidad.

Cuando caminé y vi a ese hombre que había escogido, sentí que flotaba. Era él.

El transcurso del festejo se fue dando como la sinfonía de vals más perfecta.

Tuve, en ese pequeño restaurante que mi hermano había construido, la boda que Dios tenía preparada para mí.

Todo se dio tan natural, que no tuve que fingir, sentía en mis poros una Bárbara que nunca había conocido.

Hoy, al ver las imágenes del agasajo, me doy cuenta que Dios existe, que la vida te da buenos amigos y que los mejores ángeles se confabulan para que, de repente, coincidas con esa otra naranja entera que te hará compañía.

 

 

Decoración: Lumbrera Eventos.

Fotografía: Lorenzo Obando.

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2 comentarios en “Ni la más bella ni delgada: una novia completa

  1. xinia loáiciga delgado dijo:

    Te bendigo princesa, siempre tú, tan fresca, tan niña y ahora toda una linda mujer! Siempre serás una princess, con sueños con metas! Te deseo muchas felicidades y bendigo tu matrimonio, te quiero!

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  2. Meylin dijo:

    Que bellas palabras Barb, eres una excelente persona y Dios todo lo bueno té lo multiplica por mil… Leyendo el artículo no tenía ganas que terminara 😍 Una historia completa de amor ❤️ ¡¡¡Muchas felicidades!!! Un abrazo.

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