París

Llegamos a París a media noche. Habíamos tomado vuelo el día anterior a las 10 de la mañana de Costa Rica hacia Bogotá.

Nuestro vuelo para Madrid salía a las 4 de la tarde. Al llegar a tierras colombianas, nos dimos cuenta que nuestro vuelo europeo se había trasladado a las 9pm… ¡OCHO HORAS Y MEDIA DE ESPERA! 😱😭

Vi casi todas mis series de Netflix que había descargado, paseamos por todo el aeropuerto, comimos, jugamos cartas, vimos gente pasar y volvimos a hacer todo lo anteriormente mencionado otra vez.

Cuando nos indicaron la sala para abordar otra vez el entusiasmo nos volvió al cuerpo. 🙂

No dejaban de subir personas al vuelo hacia Madrid, sentí, en mi desesperación, que no iba a haber campo para nosotros.

Habíamos esperado más de un año por este viaje. Desde niña siempre quise ir a Europa, era la única en mi casa que tenía ese sueño tan loco.

Pero así soy yo, con ocurrencias e ideas radicales.

Nos montamos al avión y me sentí como Brad Pitt en Guerra Mundial Z cuando se sube a ese avión enorme lleno de gente.

Lo único que pude observar con detenimiento y que captó toda mi atención fue una bebé de menos de un año, con unos ojos hermosos celestes y con muchas energías.

Cuando me senté, le dije a Fabio: “Esa bebé va a dar lata”.

Y en efecto, mantener a una niña casi 10 horas en un avión sin que se desespere es un reto. No se dormía porque no apagaban las luces por lo que lloró, lloró y lloró.

Deseaba unírmele y llorar con ella. En el aeropuerto no habíamos dormido para caer rendidos en el avión, por lo que yo había tocado asiento y ya tenía los ojos de una muñeca chocha.

En nuestros asientos había una almohada, una cobija y audífonos. Las ventanas no se cerraban sin embargo tampoco se podía ver con nitidez afuera. Nos sirvieron la comida y caímos.

Durante las 10 horas de vuelo me despertaba porque sentía que se me iba a dormir los pies por la posición en la que dormía: estaba sentada, con el respaldar inclinado y sin zapatos.

Me puse mi bufanda en la ojos y caí desmayada, me despertaba para ver si no se me había perdido un zapato y volvía a dormir. Cuando prendieron la luz, continué viendo una película que había dejado a la mitad y empecé una nueva, nos sirvieron desayuno y nos dieron una toallita mojada caliente para volvernos a la vida.

Eran las 3:30 de la tarde cuando llegamos a Madrid.

Desde lo alto pudimos ver unas montañas cubiertas en su superficie por nieve. La ciudad se veía tranquila, sin montañas pero con relieves pronunciados. Me sentí feliz.

Llegamos al aeropuerto y buscamos un baño. En todo el vuelo no habíamos ido a uno por el sueño y para no molestar a la señora que estaba en el último asiento.

Habíamos procurado no tomar líquidos. Pero al salir de ese avión, corrimos hacia el baño, nos lavamos los dientes, nos pusimos agua en el pelo y emprendimos nuestro viaje en busca de nuestro próximo vuelo.

¡El aeropuerto de Madrid Adolfo Barajas es enorme! Y también muy desordenado y descuidado.

Cuando llegamos a la aerolínea, ¿adivinen? Vuelo atrasado 😞 Teníamos que esperar a las 9pm para tomar vuelo hacia Francia.

Aunque un poco estresados, aturdidos, añejos y mal dormidos, nos teníamos el uno al otro, cumpliendo nuestros sueños juntos, como nos prometimos muchas veces de novios. Al menos estábamos añejos pero en España 😜

El vuelo fue tan rápido que fue como una ayuda de Dios. Llegamos, tomamos un taxi y nos fuimos a nuestro hospedaje.

Me sentía perdida, tomé la mano de Fabi y le sonreí con timidez. Su sonrisa de vuelta me calmó. El tiene ese poder de calmarme.

Al llegar, nos acomodaron en nuestro cuarto, nos bañamos y nos dormimos 😴

Al día siguiente, nuestro día inicio a las 8 de la mañana, el clima estaba en 7 grados C, tomamos el metro 🚇 y nos dirigimos hacia la Torre Eiffel.

Desde que la vi a lo lejos no podía ocultar lo privilegiada al estar ahí, arrebatando mis sueños, dándole una cachetada a todas las circunstancias y personas que me dijeron que no se podía.

¡Nos tomamos mil fotos!

Es más hermosa de lo que se ve en las fotos, a pesar del montón de gente, se respira paz.

Caminamos hacia el Arco del Triunfo y nos detuvimos en un mirador a comernos una crepa y sentarnos a desayunar. El clima, la vista y la compañía, hicieron que se me pusieran los ojos llorosos.

Atesoro ese momento y le doy gracias a Dios que me concedió estar ahí. Sentí donde el corazón se me infló de felicidad. Solo lo había sentido cuando me casé.

Caminamos hacia todos nuestros destinos, viendo con detenimiento todos los detalles que nos regalaba la ciudad.

Me sentí extraña al ver que todo el que pasaba me veía. Primero pensé que había un poco de Nutella entre mis dientes, me quedé callada y Fabi me dijo: “Usted está siendo la sensación en este lugar”.

Aunque no lo crean, no me gusta que me vean, no me gusta llamar la atención, mucho menos si es por mi físico. Prefiero que exalten lo que pienso a que se vean atraídos por algo exterior.

Unos muslos grandes y un labial rojo puede ser muy exótico para los europeos.

Las latinas tenemos esa vanidad que me encanta: nos maquillamos, nos ponemos bonitas y agarramos nuestra mejor ropa para irnos a tomar fotos. Por que nos creemos bonitas y porque lo somos. 🙋🏻‍♀️ Somos mujeres valiosas y súper fuertes. Las mujeres que odie observar eran discretas: delgadas, con ropa formal negra y maquillaje excesivamente natural. Me sentía como un mono tití en exhibición en un museo. Me veían de pies a cabeza y cuando llegaban a mi cara, yo les sonreía, y bajaban la cabeza con vergüenza.

Una señora me preguntó que como se decía “beautiful” en español, yo le respondí y me dijo: usted es muy bonita. 🤭

Caminamos hacia los jardines de Luxemburgo y el museo de Louvre, lugar donde se encuentra la Mona Lisa.

Para entrar a las exhibiciones hay que pagar €10 por persona. Es muy bonito y se aprende muchísimo.

Continuamos nuestro camino buscando comida 🍟🍔

Nos habían dicho que los franceses no les gustaban que les hablaran en inglés, por lo que solo en español hablábamos y nos contestaban en francés 😱😅 Fabi sacó un instinto para interpretar que me quedé asombrada, así como su habilidad para leer mapas y ubicarse. Yo, pues, fui la encargada de todos los hospedajes y tours… y de llamar la atención como dice el. 🙄 “Juventud divino tesoro”

Visitamos la Santa Capilla y la Catedral de Notre Dame, que justamente cuando llegamos iniciaría la misa. Fue espectacular ver cómo acomodaban el cortejo y como cantaba la muchacha en vivo.

No les miento cuando les digo que al menos 30 kilómetros caminamos ese día. Llegamos a nuestro cuarto y no podíamos cargar el celular porque no teníamos el adaptador.

Caminamos media hora hasta el supermercado más cercano. Entramos, compramos nuestras cosas y nos fuimos. Creo que tardamos muchísimo en elegir qué llevar. Todo estaba en francés y habían mil clases de quesos y jamones.

¡Solo queriamos queso y jamón del que estamos acostumbrados! 😪

Ya eran las nueve de la noche y estaba empezando a anochecer. Esperamos el bus pero decía que pasaba en 20 minutos. Por lo que decidimos irnos caminando de vuelta. Yo estaba asustada, era media hora de caminata.

Si mi mamá se enteraba que andaba caminando a esa hora, me iba a regañar. A mis 24 años y casada, aún mi mamá y mi hermana me ven como una bebé.

Fabi decía que veníamos por una calle y yo por otra.

-Yo: Fabi se lo juro por mi vida que veníamos aquí directo. ¿No se acuerda que la señora dijo que hasta topar con cerca? .

-Fabi: No, nosotros hicimos esa vueltica de allá arriba.

Yo sabía que yo tenía razón. Pero ¿como le explicaba que no estaba en lo correcto si estábamos cansados y con hambre?

A lo lejos un muchacho ve nuestra “discusión” y nos pregunta qué para donde vamos.

Ese acento colombiano hizo que me relajara. Caminó con nosotros y nos indicó a donde teníamos que dirigirnos.

¿Adivinen? Teníamos que seguir directo 😉

Nos dijo que no nos preocupáramos, que ahí no asaltaban. Que si habían ladrones pero de esos que le abren el bolso y sacan todo sin que uno se dé cuenta.

¡Gracias Dios por enviarnos señales!

Llegamos cansadísimos pero satisfechos.

Al día siguiente, no pudimos levantarnos con la alarma. Estábamos muy cansados de toda la caminada del día anterior.

Nos levantamos, nos hicimos el desayuno y tomamos dos metros para ir a Disneyland Paris.

El lugar es pequeño, el castillo encantador.

Tiene dos parques: Disneyland París y Walt Disney Studios.

En el primero está el castillo, la montaña rusa de Indiana Jones, el laberinto de Alicia en el país de las maravillas, las princesas y Darth Vader.

Me encantó que el acceso al segundo piso del castillo esté abierto al público y la historia que se cuenta en los vitrales.

En Walt Disney Studios: la estatua de Walt Disney con Mickey, Hollywood Tower of Terror, la atracción de Ratatouille y la de los soldaditos de Toy Story.

Almorzar en Disney en muy costoso, el doble que almorzar en cualquier otro lugar.

Llegar en metro es muy seguro y fácil. La última parada es en el puro parque.

Logramos descansar a las 8 de la noche, esperando con ansias el día siguiente.

Nuestra próxima parada: Inglaterra 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

Pd: Nuestros totales agradecimientos a mi madre boricua Maria Zaiter. Ha sido un ángel en nuestras vidas.Gracias por tantísimo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s