España

Casi con los ánimos metidos en la maleta, llegamos a Barcelona. Y no nos defraudó: area, sol y mar.

Como si supiera que no estábamos dispuestos, nos acogió como si fuéramos del lugar. Nuestro Airbnb fue IMPRESIONANTE. Soraya, nuestra anfitriona, fue una ternura vuelta mujer. Nos tenía galletas, vino, tés, pan, cereal, leche… ¡de todo!

El metro nos quedaba cerquísima del apartamento, el clima era una delicia y la comida.. ¡era como tocar el cielo!

Nuestra principal visita al lugar fue porque Fabi es un fiel apasionado y envenenado seguidor del Barça, así que obvio teníamos que incluir Barcelona en nuestro viaje por un mes a Europa.

Los españoles son más similares a nuestra línea: son hospitalarios, solidarios y arrancados.

Me encanta lo directos que son y me asustaba que parecía que se iban a pelear en cualquier momento, pero después me explicaron que era por el tono, que estaban hablando normal (yo sentía que ya la conversación se estaba saliendo de tono).

Pudimos visitar la Sagrada Familia, la Casa Batllo, la Rambla y varios edificios populares del lugar.

Además pudimos ver a mi amiga Vale, una compañera del colegio.

Almorzamos en La Boquería, que es un mercado en el que venden distintas clases de comida, así como productos crudos para cocinar. Todo era riquísimo y muy innovador.

Pudimos ir al estadio Camp Nou y se me paraba la piel… Haré una nota de esto aparte.

Tomamos un bus hacia Valencia, duró 4 horas pero ni lo sentimos además había Wifi.

¡Valencia fue tan preciosa que no me quería ir de ahí!

La cuna de la paella, la cual comimos como locos, Valencia es una ciudad tranquila. La gente fue un encanto, el clima era bastante soleado, así que usar pantalón fue imposible.

La dirección del Bed&Breakfast que encontramos en Booking era muy confusa, no teníamos internet ni línea para llamar a consultar.

Era un edificio que no tenía pinta de algo comercial. Una señora nos intentó ayudar y vio que la dirección era en el edificio que estábamos y nos dijo que ella nunca había escuchado eso ahí.

Minutos después pasa otra señora y le consultamos, con la buena suerte que trabajaba justo donde íbamos.

Nuestra anfitriona era una brasileña con más de 10 años de vivir en Valencia y ese acento portugués no se le había desaparecido.

Fue inmensamente amable, me sentí en casa.

Ese día fuimos a comprar comida y Fabi hizo la cena.

Y ahí estábamos, los dos comiendo, sintiéndonos afortunados de tenernos.

Al día siguiente, hicimos otro city tour muy bonito, de hecho en esta ciudad no trabajaba la empresa que en la nota de Ámsterdam les mencionaba, pero nada que Google no encuentre.

El mercado central espectacular.

Sí era muy notorio los precios en todo comparado a las ciudades más turísticas, así que aprovechamos en comprar algunos souvenirs aquí.

Habíamos caminado bastante para conseguir un plato decorativo para nuestra mamá boricua y ya cansados, lo encontramos.

Resulta que estando en una tienda al frente del hotel en el que nos quedábamos, Fabi pone las bolsas en el piso y cuando las levanta, ¡se le cae la bolsa con el plato! Nooo 😭

Tuvo que devolverse, con hambre y cansancio, a conseguir otro nuevo. Gracias a Dios habían más.😅

Pudimos conocer el acuario más grande Europa: el Oceanografic. Compramos las entradas por internet. Fue una experiencia muy linda. Se los recomiendo.

Tomamos tren hacia Madrid, donde nos esperaba mi gran amiga María, quien amablemente nos ofreció su apartamento para quedarnos.

María es mi amiga desde el cole y justamente tiene un lugar en mi corazón por su amabilidad, sinceridad y amor que siempre ha tenido ella y su familia conmigo.

Eran nuestros últimos días de viaje, teníamos 22 días andando de cama en cama, comiendo cosas que no estábamos acostumbrados, caminando como si estuviéramos entrenando para subir el Chirripó, así que nuestra llegada a Madrid representó un alivio.

Fuimos al súper y yo ya me sentía en casa, compramos cosas para hacer chifrijo, pollo con vegetales y puré, sandwich con aguacate y huevo… ¡Fue el cielo estar ahí!

Como suertudos que somos, en 22 días de viaje, no nos había llovido y el día que llegamos a Madrid, no apareció nunca el sol y no dejaba de llover. No teníamos problemas con eso, queríamos quedarnos en casa.

Básicamente comimos y nos divertimos mucho con María, desde el colegio no pasaba tanto tiempo con ella. La honro y valoro demasiado su amistad.

Nuevamente, somos tan dichosos, que pudimos ir a la celebración de Real Madrid ante su gane de la Champions. ¡Qué momento! Ver a un tico, Keylor Navas, festejando y siendo parte de un equipazo, me conmovió bastante. Otro momento mágico para mi álbum mental de grandes recuerdos.

También aprovechamos nuestra estancia para ver a amigos que teníamos tiempos sin ver: Migue, Tama y Pri. Fue lindo estar un grupito de ticos juntos por un ratito. Nos llenamos de vida.

Nuestro viaje, no sólo conocimos lugares, experimentamos comida distinta y agilizamos nuestra capacidad de interpretar, si no que crecimos como pareja, como personas y como profesionales.

Estar 31 días con Fabi todo el día, toda la noche y que nuestro único momento de privacidad fuera ir al baño, fue una lección. De verdad lo amo, amo vivir esos momentos con él, poder tomarme las fotos a su lado, poder comerme el mundo juntos.

Pude ver la gran capacidad que tenemos como profesionales, con los negocios que manejamos: lo estamos haciendo bien pero hay que trabajar muchísimo más. Los viajes cambian la manera de ver las cosas.

Y Bárbara aprendió a que puede vivir sin carne, hay que dejar el carro en la casa y caminar más y que es capaz de muchas cosas, entre ellas escribir para entretener.

Agradezco a todos que han tomado su tiempo para preguntarnos cómo nos fue, a los que han sacado un momento para leer mis historias, a las que esperan ansiosas como un capítulo de telenovela y a los que aún no entienden como es que Dios me bendice tanto.

Inviertan su dinero en momentos y no en cosas materiales. Yo ocupaba experimentar todo esto a esta edad, a mis 24 años.

Ocupaba sentirme independiente y capaz, capaz de llegar más lejos que cualquiera de los míos, para mostrarles que sí se podía.

La vida nos da ventanas, para tomar decisiones que impacten nuestra vida. NO la desaprovechen.

Cada comentario que me dejan, los leo y los voy guardando, porque cuando hay días en los que no sé para qué estoy en la Tierra, los leo y me dan un impulso tremendo.

De repente hoy esta leyendo mi historia, en otra ocasión yo estaré escuchando la suya. Dios es fiel.

Los quiero infinito y no me detendré.

Con amor,

Barb💖

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