SOMOS UNA TRIBU

Pensé que escribir sobre el odio entre mujeres iba a ser fácil, ¿saben?…

Hace mucho tiempo solté todas las cargas que me apretujaban, que me hacían sentir cargada, llena de rencores y envidias hacia nosotras mismas…

Pero tal vez, sí es un tema difícil porque lo hemos hecho así, lo hemos convertido tabú, lo hemos puesto en un altar de ‘’temas intocables y que no tendrán nunca una solución’’…

Tanto he querido escribir, que me bloqueé, seguro porque no quiero ser una blogger más que habla de un tema trillado como este…

Here I go…

La competitividad de nosotras nació desde que estábamos en la escuela, desde que otra niña iba más peinada que nosotras, con su informe planchado, con lonchera de la princesa Ariel y los zapatos más finitos.

Ahí descubrimos que algo en nosotras ‘’no estaba bien’’: nosotras no teníamos lo que ellas tenían y eso nos hacía sentir mal.

Recuerdo siempre ser ‘’mamulona’’, nunca he tenido una contextura delgada ni finita, mi pelo siempre ha tenido vida propia y mi personalidad no es necesariamente lo que la sociedad dice cómo debe ser una señorita.

Nunca me han callado y no lo harán… Pero tan autoritaria y genuina, me trajo muchas enemigas. Tal vez porque muchas veces fui grosera defendiéndome de que nunca era ‘’la más linda’’, otras ocasiones utilizaba ser concha sólo porque no cabía en el cajón de ‘’las señoritas’’.

Hoy, muchos años han pasado, dejando todas mis luchas (porque ya estaba cansada de pelear), me di cuenta que tal vez para mí ya esa lucha había acabado, pero las mujeres seguían peleándose las unas con las otras.

¿Por qué?

Hice esta pregunta a mi familia, a mis amigas y a todas ustedes que me siguen… Todas las respuestas fueran tan distintas, con anécdotas, con rencores que no querían sanar, pero todas convergían en un mismo sitio: no tenemos lo que otras tienen.

La primera causa que me indicaron, fue cuando una mujer se mete en relaciones ajenas.

Vamos a ver… si alguien se metió, necesitó ayuda para entrar. SENCILLO y difícil de digerir. La OTRA mujer no tuvo toda la culpa.

Su pareja no es perfecto y todos tenemos nuestras decaídas. Bajémosle unas cuántas rayitas a la intensidad. REPITA CONMIGO: las personas tenemos derecho a equivocarnos. Mi pareja tiene derecho a equivocarse. Yo puedo equivocarme.

Historias desde mujeres animosas que coquetean con hombres casados en media boda estando la esposa a la par, otras que optan por ver a la mujer que recién termina con su novio e ir casi a la par de ella y enseñarle una foto con su ex y la nueva novia, hasta quienes llegan a la casa sin ser llamadas, tomando fotos para torturar a alguien más.

¿Acaso vamos a seguir con este juego de quién hiere más a la otra?

No estoy justificando a ‘’las que se meten’’, pero yo las veo como mujeres, pudimos haber sido nosotras… Porque nosotros podemos fallar.

Me pasó hace un mes, un caso bastante peculiar sobre una situación de infidelidad. No tuve nada que ver, pero ahí estaba yo, en medio de la guerra. Pero uno siempre está donde Dios lo quiere poner.

Eran dos amigas que se querían, pero sus relaciones no estaban bien. Y es aquí por donde todas hemos pasado, llega un momento de nuestras vidas que NADA ESTÁ BIEN: nuestra relación, nuestra autoestima, nuestra vida…

Una descubrió a la otra que le estaba siendo infiel con el esposo.. 😦 y cuando la encaró, pude ver que mi amistad había servido de algo.

Actuó tranquila, con dolor, pero fue prudente y madura. Yo la volví a ver y le dije: pudimos haber sido nosotras, trátela con comprensión.

No puedo negar que lloré con mi amiga, ella estaba sufriendo PUDE HABER ESTADO YO EN ESOS ZAPATOS… ¿Cómo podía consolarla sin hablar mal de la que era su amiga?

Recuerdo decirle: ‘’No juzgue y si va hablar mal de ella, hágalo conmigo, no esparza el chisme porque ese no es su trabajo. Bote, grite, zapatee y si quiere odiela. Pero no cargue ese rencor toda su vida’’

¿Quién era yo para decirle eso? Podrían decir. Pero yo estaba siendo una amiga. Nada hacíamos hablando mal de la otra, ya había pasado. Ahora quedaba cuidar el alma de mi amiga.

Los días posteriores la vi triste pero con un tanto de tranquilidad. Todos nuestros buenos años de amistad habían funcionado… Ahí estaba yo con ella y no la iba a dejar sola, pero tampoco iba a dejar que se llenara de odio todos los días.

A los días ella me dijo: ‘’Bar, admiro demasiado de usted que no tenga rencor con las mujeres. Yo odio con todo mi corazón si se meten con los míos o conmigo para toda la vida. Pero tiene razón, que la juzgue Dios’’.

Es difícil pero no imposible.

Nos cuesta entender que ‘’PUDIMOS HABER SIDO NOSOTRAS’’, pero cuando interioricemos esta frase, sabremos el significado de perdonar y no juzgar.

Nuestra naturaleza es competitiva.

Quién es la más linda, la que le quedan mejor las cosas, la que se viste mejor, la del novio más lindo…

Siempre nos comparamos para hacernos sentir mal. No estamos dañando nosotras mismas. ¿Porqué?

Yo hoy les puedo decir, que después de muchos años queriendo cambiar y no sabiendo cómo, puedo decirles que este cambio es demasiado satisfactorio.

Decirle a las mujeres cosas lindas, sin que sea por envidia e hipocresía, me ha hecho ver que todas lo necesitamos.

Elogiar a nuestras amigas o conocidas, las hace sentir lindas, las hace ganar una batalla más en su guerra de auto aceptación.

Y es que aparentamos siempre estar tan bien, pero cuando nadie nos ve, en nuestra casa, en el baño o en el carro, lloramos porque nada esta bien y no tenemos a una amiga sincera que esté ahí para vernos y abrazarnos.

Hace un mes, cada vez que veo a alguien con algo que me gusta, o las veo cambiadas, amándose, me detengo y les digo o les escribo…

Al principio se me vino esos pensamientos de la inner bitch: ‘’no sea pola’’,’’que ridícula, ahora va a quedar como la estúpida que necesita amigas’’,’’si hace eso se va a ver inferior’’,’’¿cómo se va a exponer mostrando humildad cuando siempre ha tenido aires de grandeza?’’, etc…

Lo hice con una muchacha que llegó a la cafetería, le dije que qué ojos más lindos tiene y no supo que contestarme, se avergonzó por unos instantes, pero luego me sonrió.

¡Bien!

Le había dado un mazo a la pared que nos separa.

Luego, empecé por medio de Instagram a agradecer y enaltecer cualidades de muchas mujeres… ¡TUVE UNA ACEPTACIÓN QUE NUNCA ME ESPERÉ!

Todas las ideas que tenía en mi cabeza desaparecieron cuando fui humilde y reconocí que no soy perfecta, que otras mujeres tienen cosas que yo quiero y que no tengo que odiarlas por eso.

También y aunque esto suene extraño, le hablé a una ex pareja de algún novio que tuve.

Me impresionó mucho ver con el cariño y admiración con la que ella recibió mis palabras.

¿Por qué tendría que odiarla aunque tuviéramos un novio en común? Lo que no fue en mi año no me hace daño… Y aunque fuera en mi año, ella es bonita y con un montón de cualidades distintas a las mías y eso no me hace mejor ni peor que ella: somos iguales porque somos mujeres.

Hablar con ella me abrió tantos los ojos a que sí podemos manejar el cambio de mentalidad, de que los rencores no nos definen y que hay muchas ahí afuera, que anhelamos una amiga.

Les debo de confesar que ella es súper linda físicamente y todo lo contrario a mí: flaquita, pequeñita, pelo largo colocho, con otra personalidad y profesión. ¡Y es adorable! Disfruté mucho poder conversar con ella.

Me externó lo mucho que me admiraba y que yo había superado sus expectativas.

No hay nada que el amor no sane, cure u olvide…

SOMOS UNA TRIBU, detrás de quienes somos hay decenas de mujeres que nos ayudaron.

Yo creo en un mundo de amor propio, de sororidad…

Pero debemos empezar nosotras, amar sin prejuicios, preguntar sin chismear, abrazar sin criticar, sonreír sin ofender, comentar sin comparar…

Pude conocer en este trayecto a Andre, una mujer que conocí en Instagram y me contó sobre su problema de toda la vida de que la detesten sin ni tan siquiera hablarle.

Nos reunimos a tomar café y la vi venir, es difícil no imaginar como alguien es con solo verla, pero me dije: ‘’Voy a dejar que ella me cuente como es’’.

Al principio conservadora, no es típico hablar de nuestra vida con una mujer que no conocemos. Al saludarla, mi instinto siempre es abrazar porque ¡qué ricos son los abrazos! y ella no supo que hacer, tal vez por las cosas que traía, tal vez por incomodidad.

Pero yo fui yo, abrí mi corazón para quererla y ponerme en sus zapatos…

No sé en que momento, las dos se nos pusieron los ojos llorosos, yo ya quería ser parte de la vida de ella, yo sentía que ella ya era parte de mi tribu.

Conversamos más de tres horas y no nos alcanzó. Es inexplicable como uno puede impactar la vida de una mujer que no conoce solo siendo como a usted le gustaría que la trataran.

Otro golpe a la pared.

Por naturaleza las mujeres somos aguerridas, protectores y leales. ¿Porqué no serlo entre nosotras?

A todas las que nos hicieron algo feo, no tienen porque ser amigas, pero usted si es responsable de cómo y cuando va a sanar esa herida. No podemos odiarnos toda la vida. No es sano.

He dedicado tiempo en gente que suma, en eliminar hasta páginas que sólo me hacen sentir mal porque viven en un utopía.

Yo creo, de verdad que sí, que podemos formar parte de una tribu, yo la ocupo a usted, sí, usted que me está leyendo, ocupo de su sabiduría, de sus abrazos, de sus risas, de sus historias, de su amor.

He logrado más en estos meses amando sin restricción a otras mujeres, que pretendiendo estar bien sin amigas, con un clóset lleno de ropa pero sin nadie que me diga ‘’yo la entiendo’’.

Como si ya no fuera del todo afortunada, recibimos todas las semanas mensajes lindos de ustedes, diciéndome cuánto me admiran y que nunca dejen de escribir. A cada una que lo hace, las considero parte de mi TRIBU.

SÍ HAY ESPERANZA. El cambio empieza en mí y yo voy a cambiar.

PD: Acá un pequeño listado de todas las mujeres que me hay apoyado y que creen en mi, que no me dejan caer. MI TRIBU.

Hilda-Mariana-Paola-Susan-Yalina-Angélica-Melissa-Natalia-Karen-Katherine-María Fernanda-Andrea-Angélica-Angie-Cristal-Gloriana-Kemly-Gabriela-Daniela-Fiorella-María-Evelyn-Monserrat-Leandra-Adriana-Priscilla-Marianela-Analaura-Gaudy-…

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